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¿Qué es el glaucoma? Síntomas y prevención.

Glaucoma

El glaucoma es una enfermedad del ojo que le roba la visión de manera gradual. Por lo general no presenta síntomas y puede resultar en la pérdida de la visión de manera repentina.

Causas del glaucoma

La reducción del campo visual es secundaria al daño por glaucoma, una causa de esta enfermedad puede ser un golpe fuerte en el ojo que lastima el trabéculo. Otras de las causas son por el mal uso de esteroides o por un espacio reducido para la filtración del humor acuoso. Esta enfermedad se manifiesta generalmente después de los 50 años.

En la mayoría de los tipos de glaucoma, el sistema de drenaje del ojo se tapa y el fluido intraocular no puede drenar. Al acumularse, causa un aumento de presión en el interior del ojo que daña al nervio óptico que es muy sensible, llevando a la pérdida de la visión.

Una vez se pensó que la presión intraocular elevada era la causa principal del daño del nervio óptico. Aunque constituye claramente un factor de riesgo, ahora sabemos que deben intervenir otros factores, ya que las personas con presión intraocular “normal” también pueden sufrir de pérdida de visión por glaucoma.

Síntomas

Existe un gran problema con esta enfermedad, y es que, generalmente los pacientes no presentan síntomas al inicio, por lo que en la mayoría de los casos se detecta en etapa avanzada, que es cuando los pacientes ya no pueden ver hacia los lados, arriba o debajo de manera normal y su campo visual reduce.

En la forma más común del glaucoma, la acumulación de la presión del fluido ocurre lentamente. Con frecuencia, no hay síntomas molestos o dolorosos. En las variedades menos frecuentes de glaucoma los síntomas pueden ser más severos, e incluye los siguientes:

  • Visión borrosa
  • Dolor de ojos y de cabeza
  • Náuseas y vómito
  • La aparición de halos color arcoíris alrededor de las luces brillantes
  • Pérdida repentina de la visión

 

Tratamiento

Cuando el glaucoma se detecta, por lo general se inicia tratamiento médico que consiste en la aplicación de gotas cuya función es disminuir la presión intraocular, evitando que el daño al nervio óptico se haga más extenso. Si posterior a las gotas, la presión intraocular no se controla se requiere de cirugía. Si no se atiende a tiempo la neuropatía avanza, y con ello se genera un daño irreversible, el cual puede llevar a la ceguera.

Sin el tratamiento apropiado, el glaucoma puede llevar a la ceguera. La buena noticia es que, con exámenes oftalmológicos periódicos, la detección temprana y el tratamiento puede preservarse la vista.

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