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Un padecimiento muy molesto: Conjuntivitis

Conjuntivitis

La conjuntivitis es la inflamación o infección de la conjuntiva del ojo, que es una membrana mucosa y transparente que recubre el interior del párpado y la esclerótica (parte blanca del ojo). La inflamación suele causar enrojecimiento del ojo y secreción conjuntival. Las molestias generalmente comienzan en un ojo, pero como es muy contagiosa, suele extenderse al otro ojo si no se toman precauciones para evitarlo.

Es la enfermedad ocular más frecuente tanto en adultos como en niños y suele ser un proceso sin excesiva importancia desde el punto de vista médico, pues suele resolverse en una o dos semanas sin secuelas. Suele estar producida por la interacción entre la conjuntiva y algún agente externo, bien sea infeccioso bien otro tipo de agente extraño. Esta interacción tiene como resultado la inflamación secundaria a la vulneración de los mecanismos defensivos de esta estructura ocular, como son las lágrimas y otras sustancias como las inmunoglobulinas y la lisozima.

La mayoría de las conjuntivitis son procesos agudos, pero las repeticiones de estos o las conjuntivitis por algunos agentes infecciosos más virulentos pueden llegar a cronificar la inflamación y entonces generar secuelas por cicatrizaciones complejas, o defectos en la capacidad de producir lágrima. Característicamente no suelen afectar a la agudeza visual.

Causas de la conjuntivitis

El ojo es un órgano expuesto a factores externos; se encuentra en contacto directo con el ambiente y, por lo tanto, con todas las sustancias presentes en el mismo.

El lagrimeo contribuye a limpiar el ojo de polvo y otros elementos que puedan dañarlo de forma mecánica. Las lágrimas, además, contienen anticuerpos y enzimas que tienen la función de eliminar agentes biológicos, potenciales causantes de infecciones. Existen muchas causas que pueden dar lugar a una conjuntivitis:

  • Los virus:están entre las causas más comunes de esta patología; por lo general, muchos de los virus relacionados con el resfriado común son también responsables de diversas conjuntivitis. La conjuntivitis vírica es muy contagiosa y se adquiere por contacto, al frotar los ojos con las manos sucias o con objetos como toallas, material médico e, incluso, a causa de partículas virales esparcidas mediante el estornudo.
  • Bacterias:distintas bacterias pueden causar la infección, como S. aureus que es la más común, pero también pueden producirla S. epidermidisHaemophilus, estreptococo, Proteus, meningococo, gonococo, neumococo, coliformes, Clamydia o Mycobacterium.
  • Hongos:ciertos tipos de hongos o sus esporas pueden ser la causa de reacciones alérgicas o infectar la conjuntiva. Las personas que usan lentes de contacto deben tener especial cuidado con su limpieza, puesto que en ellas tienden a instalarse estos microorganismos.
  • Alergias:si el ojo es expuesto a un alérgeno, rápidamente se desencadenará una respuesta del organismo contra este, lo que provocará la inflamación de los vasos sanguíneos de la conjuntiva, acompañado de enrojecimiento, picor y lagrimeo.
  • Exposición a agentes químicos:ciertos medicamentos, y muchas otras sustancias químicas, pueden causar irritación conjuntival. Por lo general, si la exposición ha sido leve, los síntomas desaparecerán por sí solos.
  • Otros:cuerpos extraños (polvo, pestañas, insectos…), lentes de contacto, etcétera. En ocasiones pueden causar irritaciones o microtraumas.

 

Diagnóstico de la conjuntivitis

El diagnóstico de la conjuntivitis en sí es sencillo a la vista de las manifestaciones clínicas que acompañan a este proceso: ojo rojo, secreción y sensación de cuerpo extraño. Con esta presentación se puede establecer el diagnóstico y recomendar un tratamiento empírico, considerando los tipos más frecuentes y sus características (tipo de secreción, afectación de mucosa nasal en las alérgicas, sustancia tóxica desencadenante, etcétera).

Conjuntivitis

Tratamiento de la conjuntivitis

Por lo general, este tipo de infecciones suelen remitir por sí solas (conjuntivitis alérgicas, virales, causadas por cuerpos extraños, irritaciones). El médico puede recomendar un tratamiento sintomático que reduzca la inflamación y el picor. El paciente con conjuntivitis también puede lavarse los ojos con suero fisiológico frío, aplicando una compresa distinta en cada ojo.

Para infecciones bacterianas, se prescriben tratamientos con gotas antibióticas.  Los más empleados son gotas de gentamicina, tobramicina y norfloxacino, por su actividad frente a la mayoría de los microorganismos implicados. Antes de aplicar las gotas hay que lavarse bien las manos, y tener cuidado de no tocar la punta del gotero, ni rozarla con los ojos. Es importante asegurarse de instilar en cada ojo sólo la cantidad de gotas que haya indicado el médico, cuidando de que caigan dentro. Al terminar el tratamiento de la conjuntivitis se deben tirar todos los frascos de gotas que hayan sido abiertos.

El uso de gotas con antihistamínico es de especial utilidad en los casos de conjuntivitis alérgica.

Para las conjuntivitis víricas o con un importante componente inflamatorio se suelen recomendar gotas vasoconstrictoras e incluso con corticoides (prednisolona). La aplicación de compresas frías aporta alivio en casos con afectación conjunta del párpado (blefaritis).

 

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